Relanzar el gobierno: Una prioridad presidencial

Por Rafael Santos
A partir del 16 de agosto, Luis Abinader debe renovar su administración, y colocar en posiciones claves a personas comprometidas con su conciencia y el desarrollo nacional, pero que de verdad sean sus amigos.
El Presidente Luis Abinader debe salir por la puerta grande. A una velocidad bíblica, la agridulce mañana del 16 de agosto se está acercando; sin embargo, cuando ya todo se haya consumado y el presente periodo concluya, ahí estará la historia, vigilante. Con sus fríos tentáculos y con el dedo acusador, señalando más que todo su conciencia por haber hecho cosas, por dejar de hacer otras, o por sentirse complacido del deber cumplido.
Como uno de los Presidente más respetuoso y civilista que ha parido la nación en toda su historia democrática, Luis Abinader debe continuar escuchando el clamor de la sociedad y hacer notables cambios en su administración, para con los mismos provocar un grado de confianza mayúsculo, y por demás, estos bien puedan generar simpatía y así bajar un poco la percepción que por diferentes vías observamos tiene un amplio grueso poblacional.
Para nadie es un secreto, que un gran número de sus funcionarios medios y altos, han quebrado su confianza y han visto sus diversas posiciones, más que como un elemento de servicios, como un botín, cuyos resultados podrían verse cuando algunos de los que son señalados de cometer actos indelicados hayan dejado sus posiciones y dejen de creerse pequeños diositos, pero que con su accionar la sabiduría popular los ha tipificado como derivaciones carnales del mismo satán, (el Señor lo reprenda).
Algunos de los Ministerios de los que voz populis han estado siendo señalados mientras por otros que por mandatos constitucional perimen con sus máximas figuras, así como dependencias y direcciones generales, deben ser sustituidos de sus funciones, y en su lugar colocar leales comprometidos con su gestión con el desarrollo nacional y por la preservación de su futuro ya fuera de la presidencia de la república.
Presidente, recuerde, que, a partir del 17 de agosto su administración tomará un rumbo diferente y difícil, en donde sentado en su frio escritorios y bajo la influencia de la serenidad, el solitario ángel de la tranquilidad comenzará a visitarlo, y junto a este señor Presidente, usted irá sintiendo el terrible peso que da la soledad del poder, aun estando dentro de ese mismo poder que todavía hoy ostenta.
Sus decisiones estas vez tendrán que ser mucho más sabias e inteligentes que las demás tomadas en ocasiones anteriores, pues de estas se derivarían situaciones que podrían enmendar en parte algunos de sus errores que como humano bien se han cometido, y esto, podría generarle en su conciencia, niveles de tranquilidad que solo los que vivimos en paz consigo mismo podemos sentir, o por el contrario, en su interior podrían soltárseles algunos demonios interiores, que solo usted y nadie más que usted va sentir cuando los tacones militares y los acostumbrados bocinazos ya no lo cuiden con el celo que hoy día los hacen.
Se deben producir cambios que satisfagan a una población que espera una real renovación. A cuyas posiciones deben de ir personas dotadas de conocimientos, sensibilidad, pero, sobre todo, con temor de Dios para hacer las cosas, no solo como mandan nuestras leyes, sino como lo dicte la conciencia de cada uno…
En el banco usted tiene buenos prospectos. Algunos nunca han entrado al tren gubernamental, mientras que otros muy pocos ya han ocupado posiciones y esperan una oportunidad para enmendar algunos errores que bien pudieron haberse cometido, pero que sus manos jamás se mancharon con esa tinta corruptora, esa que se torna pegajosa cuando no se saben manejar los microscópicos hilos que mueven las gruesas madejas del poder.
Urge una renovación de su gobierno… para que la población pueda sentir un respiro a través de sustanciales cambios que modifiquen en gran manera y por lo que resta de periodo entidades como Agricultura, Salud Pública, Medio Ambiente, Fuerzas Armadas, y dentro de esta, las Comandancias generales, entiéndase Ejército, Fuerza Aérea, Marina de Guerra, Policía Nacional (de esta última nos referiremos como un caso muy especial, próximamente), Educación (no superior, este ministerio entendemos está trabajando 24/7 a favor del desarrollo nacional), y otras dependencia que por su pobre accionar hoy lucen insípidas, viejas, muy viejas y carcomidas por la estrechez mental de algunos de sus incumbentes.
Finalmente, señor Presidente, me permito decirle, que no todos son sus amigos. Algunos ahora les sonríen porque sus manos para firmar decretos tienen la magia que esperan.
Muchos de los que usted ha beneficiado con posiciones cimeras, no son más que oportunistas, logreros de su confianza, pero mañana, cuando la soledad del poder lo arrope de manera total, muchos de esos ni siquiera recordarán que existe un hombre llamado Luis Rodolfo Abinader Corona, por lo que además de las condiciones antes descrita para los cambios que de manera sabia e inteligente usted deberá tomar si de verdad quiere comenzar a quitar ciertas polillas de su camino hacia su futuro, usted a partir del 16 tendrás que tener a su lado a entes comprometidos con su conciencia, pero que sobre todo, que sean leales y sean sus verdaderos amigos.



